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Agradecemos de antemano a todos nuestros lectores su esfuerzo y su aportación. Alma, Corazón, Vida Viajes. Las clientas femeninas son una rareza bien cotizada. Autor Miguel Sola Contacta al autor. Tiempo de lectura 5 min. Aunque no es legal, miles de españoles siguen recurriendo a los servicios de las profesionales. Seguramente se lo pensarían dos veces si escuchasen estas palabras. Viko y Margarida son prostitutas satisfechas con su trabajo, aunque cada una de ellas lidia con "los estigmas sociales" de su profesión de un modo muy distinto.

Cuando se habla de prostitución la mayoría de hombres dicen siempre lo mismo: El problema es que esas condiciones no existen. Una trabajadora sexual responde a todo tipo de preguntas sobre su ocupación. Por Gonzalo de Diego Ramos 2. Por qué se recurre a la prostitución: Por qué la prostitución se ha convertido en un trabajo típico de clase media Por Héctor G.

El abogado que dejó el bufete para hacerse escort. Y le va mejor Por Gonzalo de Diego Ramos 1. Respondiendo al comentario 1. Recuerda las normas de la comunidad. Por Fecha Mejor Valorados. Cuando pensabas que te entendía y que sentía simpatía hacia ti, era todo mentira. No sentía nada hacia ti excepto desprecio, y al mismo tiempo destruías algo dentro de mí. Plantabas las semillas de la duda. Cuando alababas mi apariencia, mi cuerpo o mis habilidades sexuales, era como si hubieses vomitado encima de mí.

Solo veías lo que confirmaba tu ilusión de una mujer sucia con un deseo sexual imparable. De hecho, nunca decías lo que pensabas que yo quería oír. En su lugar, decías lo que necesitabas oír. Lo decías porque era necesario para preservar la ilusión, y evitaba que tuvieses que pensar cómo había terminado donde estaba a los 20 años. Cuando una gota de sangre aparecía en el condón, no era porque me hubiese bajado el período. Y no, no me iba a casa después de que hubieses terminado.

Seguía trabajando, diciéndole al siguiente cliente la misma historia que habías oído. Estabas tan consumido por tu propia lujuria que un poco de sangre menstrual no te paraba. Lo mismo vale para esas veces que sonreías y decías que parecía que tenía 17 años. Estabas poniendo a prueba mi habilidad para decir que no. A veces no me quejaba lo suficiente, o simplemente lo ignoraba. Las prostitutas existen porque eres un misógino, y porque solo te preocupan tus necesidades sexuales.

Cuando finalmente te regañaba , y dejaba claro que no te iba a volver a tener como cliente si no respetabas las reglas, me insultabas a mí y mi papel como prostituta. Eras condescendiente, amenazador y maleducado. Cuando compras sexo, eso dice mucho sobre ti, de tu humanidad y tu sexualidad. Para mí, es un signo de tu debilidad, incluso cuando lo confundes con una especie de enfermiza clase de poder y estatus. Crees que tienes derecho.

Lo que piensa una prostituta de sus clientes, dicho con total sinceridad Documental 'Prostitución sin censura'. Cuando compras sexo, revelas que no has encontrado el corazón de tu sexualidad. Me das pena, de verdad. Eres tan mediocre que piensas que el sexo consiste en eyacular en la vagina de una extraña. Qué hombre frustrado y lastimosos debes ser. Yo, por ejemplo, diría que no. El peso del estigma es demasiado fuerte.

Yo pienso que dos cosas: Por un lado, gestionar las emociones con los clientes porque surgen atracciones, enamoramientos, surgen sentimientos fuertes. Por otro, vivir estigmatizada.

Aunque haya prostitutas voluntarias supongo que la mayoría de las mujeres que se prostituyen se ven obligadas por una necesidad económica. Yo encontré tres perfiles. Abrumadoramente ganan las que lo hacen por necesidad económica. Dentro de este perfil de la necesidad económica existe la mujer que verdaderamente no quiere hacer este trabajo. Este tipo en cuanto gana un poco de dinero se suele salir. Insiste en que hablamos de las que lo hacen de forma voluntaria no de trata Luego existe la que entró pensando que sería algo temporal y se ha quedado porque piensa que no es tan malo como imaginaba.

El otro perfil, que es muy interesante, es el de la chavala joven de clase media, que por alguna razón ha conocido a alguien del mundo y se mete cuando se da cuenta de la pasta que puede ganar. Este caso es mucho menor, pero existe porque hay un motivo muy poderoso: Sí, en España la mayoría de las putas son extranjeras. Son tan escasas que muchas de ellas lo utilizan como reclamo. Risas Ahora hablando en serio te puedo decir que lo que mejor los define es la palabra normal.

Se da en todas las clases sociales. Se cree que son unos depravados, unos viciosos pero lo que cuentan las chicas es que tienen una necesidad gigante de afecto. El resto de la hora es charlar, recibir cariño… En algunos casos, se establecen relaciones de años. De hecho, algunas les llegan a llamar novios.

Existe un debate interesante entre el feminismo y la prostitución…. Hay un sector del feminismo que ha abandonado a mujeres que son muy vulnerables. Necesitan apoyo y comprensión sin prejuicios. Al final son mujeres luchando por su supervivencia. Las que luchan por sus derechos lo hacen por una causa muy justa. El problema surge cuando no se logra desvincular la trata con la prostitución. Y no tienen nada que ver. No, no lo soy.

Esto es muy novedoso. Igual que ahora hablamos de estrellas porno que son muy conocidas y para nada se esconden. De hecho en Nadie avisa a una puta hablas de prostitutas que hacen una gran labor social…. El primer capítulo es sobre un caso de una puta especializada en servicios a discapacitados. Me encanta esta historia porque te hace añicos el estigma. De repente te das cuenta que ésta no es la prostituta viciosa y ninfómana que te imaginabas.

La trata es otra cosa. Es algo durísimo y despreciable. Pero vamos a hablar del mundo de la prostitución voluntaria, del que menos se habla. El precio medio de un servicio en un burdel o en un piso suele ser euros la hora. Con la crisis ha bajado a 80 euros la hora. Si multiplicas 80 euros por dos horas al día y por 30 días te salen 4.

Cuenta con que no trabajen todos los días o que bajen mucho la tarifa 50 euros y que la cosa se quede en 3. Lo que te quiero decir es que si tienen la suerte de la chica, de la que hablamos en el libro, y tienen sus clientes fijos pueden ganar un sueldo muy digno trabajando poco. Esto es lo que las engancha.

Ellas a veces organizan sus charlas de gestión de dinero para aprender a ahorrar porque es difícil que les dure toda la vida y son conscientes de que deben aprender a organizarse para el futuro. En el libro hablo de Montse, que tiene un hijo arquitecto, al que le pagan fatal. Ya ves siendo arquitecto gana mucho menos que su madre… Me ha sorprendido que las protagonistas de tu libro, basado en historias reales, no quieren que se regularice su situación.

Ellas son como cualquier ciudadano de a pie. Muchas prostitutas se plantean el trabajo como algo temporal y una de las ventajas que tiene es que se gana mucho y libre de impuestos. Y me contestaban que no querían que el Estado fuera su chulo. Y yo les respondía pero si el Estado es el chulo de todos. En un capítulo hablas de La Maña y Paquita, dos prostitutas ancianas de Barcelona. Ellas reflejan bien el problema de que profesión no esté regulada….

Sí, en su caso si hubieran cotizado hoy al menos tendrían una pensión. El problema es que muchas se lo plantean como algo temporal y no se planifican a largo plazo.

Pero claro una vez que ya llevas 10 o 15 años es difícil. Hay muchos foros de sexo y prostitución. Del que yo hablo es sexmercadobcn, pero hay muchos. Esto es como cualquier sector comercial. En la era de internet se deja una reseña completa del servicio. Ya sabes como un osteópata. Ellas tienen una visión parcial del mundo masculino.

Lo que pasa es que ellas solo ven hombres que en su mayoría tienen pareja. Pero de ahí no podemos concluir que todos lo sean. Sigo pensando que hay hombres que van de putas y otros que no. Yo no he perdido la fe en absoluto.

Las peluqueras, las tiendas de lencería, de maquillaje… Invierten mucho en su imagen. Cuando ellas empiezan a ganar se gastan mucho en caprichos. Y claro si hablamos de escorts de lujo que ganan euros la hora, pues imagínate lo que se gastan en ropa. Un taxi nos llevaba por las tardes y nos traía cada madrugada a un pequeño club de carretera, a unos 6 km de distancia. Mi primera noche allí fue horrorosa. Por mucho que me hubiese acostado con un montón de hombres, aquello era diferente.

Teníamos que competir entre nosotras y ganarnos al cliente en dos minutos. Lloré mucho aquella primera noche. A los clientes no les importaba mucho; a ratos pensé que incluso les gustaba. Aquello no era justo.

En el taxi mi corazón empezó a latir muy fuerte mientras mi mente pensaba: Le pedí ayuda a tres clientes y uno accedió y me llevó a Torrevieja. A otro club de Alicante. Me vi totalmente colapsada, sin un motivo o un objetivo que me diese fuerzas para aguantar todo aquello. Todo cambió un día que llamé a un amigo de Rumanía y me dijo que quería venir a España, trabajar y tener una buena vida, formar una familia. Eso me motivó mucho.

Alquilé un piso cerca de Burgos, lo preparé con mucho mimo, hice la compra y preparé la comida. Estaba muy, muy feliz porque lo había conseguido. El chico vino a España, se convirtió en mi novio y todo era perfecto.

Hasta que me di cuenta de que yo no conseguía trabajo, que el dinero se acababa y él no se esforzaba en buscar trabajo. Mi sueño se terminaba. Mi loverboy así se llama a una categoría de chulo decía que era muy injusto y que él sufría mucho también, pero que no quedaba otra, que tenía que volver al club.

Que "yo, por lo menos, tenía esa oportunidad de ganarme la vida". Y así volví de nuevo a los clubes, con un dolor tremendo. Me dolía el cuerpo, la mente y el alma, pero no quedaba otra.

De hecho, hubiese preferido si te hubieses tumbado de espaldas y me hubieses dejado hacer mi trabajo. Podría haber ganado una medalla de oro por fingir. Fingía tanto, que la recepcionista casi se caía de la silla riéndose. Del lubricante y los condones.

Si pensabas que pagabas por lealtad o charlar un rato, debes volver a pensar en ello. No me interesaban tus excusas. O cuando ofrecías cualquier otra patética excusa para comprar sexo. Cuando pensabas que te entendía y que sentía simpatía hacia ti, era todo mentira.

No sentía nada hacia ti excepto desprecio, y al mismo tiempo destruías algo dentro de mí. Plantabas las semillas de la duda. Cuando alababas mi apariencia, mi cuerpo o mis habilidades sexuales, era como si hubieses vomitado encima de mí. Solo veías lo que confirmaba tu ilusión de una mujer sucia con un deseo sexual imparable. De hecho, nunca decías lo que pensabas que yo quería oír.

En su lugar, decías lo que necesitabas oír. Lo decías porque era necesario para preservar la ilusión, y evitaba que tuvieses que pensar cómo había terminado donde estaba a los 20 años. Cuando una gota de sangre aparecía en el condón, no era porque me hubiese bajado el período.

Y no, no me iba a casa después de que hubieses terminado. Seguía trabajando, diciéndole al siguiente cliente la misma historia que habías oído. Estabas tan consumido por tu propia lujuria que un poco de sangre menstrual no te paraba. Lo mismo vale para esas veces que sonreías y decías que parecía que tenía 17 años. Estabas poniendo a prueba mi habilidad para decir que no.

A veces no me quejaba lo suficiente, o simplemente lo ignoraba. Las prostitutas existen porque eres un misógino, y porque solo te preocupan tus necesidades sexuales. Cuando finalmente te regañaba , y dejaba claro que no te iba a volver a tener como cliente si no respetabas las reglas, me insultabas a mí y mi papel como prostituta. Eras condescendiente, amenazador y maleducado. Cuando compras sexo, eso dice mucho sobre ti, de tu humanidad y tu sexualidad.

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Un taxi nos llevaba por las tardes y nos traía cada madrugada a un pequeño club de carretera, a unos 6 km de distancia. Plantabas las semillas de la duda. Solo aquellos que confirman la visión negativa de las mujeres sobre sí mismas. El problema surge cuando no se logra desvincular la scort prostitutas testimonios prostitutas con la prostitución. Luego de acumular suficientes puntos, ella me daba mi pago en especie. Este tipo en cuanto gana un poco de dinero se suele salir. En los debates sobre prostitución, el cliente suele ser retratado de manera monolítica. Explica que no consigue hablar con Alberto Garzón y que una vez charló cinco minutos con Íñigo Errejón, ambos de Unidos Podemos. Política de cookies Aceptar. Ellas reflejan bien el problema de que profesión no esté regulada… Sí, en su caso si hubieran cotizado hoy al menos tendrían una pensión. Recuerda las normas de la comunidad.

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