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Esta normativa prohíbe pagar por el sexo y penaliza al cliente con multas de prisión y económicas. Es un modelo actualmente en expansión. Sin embargo, algunas ordenanzas municipales la prohíben y multan tanto a los clientes como a las mujeres. En Hungría la prostitución es ilegal. Ampliar foto Una prostituta en Promenade des Anglais Niza , en Eric Gaillard Reuters María R. Madrid 21 ABR - Prostitutas con licencia; clientes clandestinos Suecia: Reducir la prostitución La revolución de las prostitutas nicaragüenses Colau quiere dejar de multar a las prostitutas.

En Europa conviven varios modelos - Legalista. Dos de cada diez hombres admiten que han pagado a prostitutas en España El día en el que me vendieron como prostituta Traficadas. Estas mujeres merecen respeto y el pleno disfrute de sus derechos.

Y dicho esto, ahora debemos pensar en la prostitución como institución política. Sabiendo esto vamos a debatir las consecuencias para las mujeres para las prostitutas y para las no prostitutas de la regulación, vamos a estudiar las consecuencias que ha tenido históricamente estas regulaciones, vamos a estudiar sin prejuicios las diferentes regulaciones que ya existen y también vamos a plantear alternativas a la legitimación de una institución creada por el patriarcado para contribuir a la dominación de las mujeres.

Y vamos a debatir también cómo mejorar las vidas de estas mujeres, cómo defender sus derechos, como luchar contra el estigma. La prostitución es una institución fundamental en el orden de género y, como tal, afecta a todas las mujeres por lo que como feministas es una cuestión que nos importa y nos tiene que importar.

Pero el debate, sea cual sea, tiene que hacerse con ellas, por supuesto, con las mujeres que se dedican o que se han dedicado a esta actividad. El regulacionismo nos acusa de no escuchar a las prostitutas, lo cual tampoco es verdad, como he tenido ocasión de comprobar en este año. Aunque es cierto que cada sector del debate tiende a ignorar las voces de aquellas prostitutas que no les dan la razón, lo cierto es que es una gran parte del sector abolicionista ha ido variando y matizando su postura inicial desde la defensa de la criminalización de la actividad hasta las posturas actuales de no intervención legal en la propia transacción económica aunque sí en la cultura de la prostitución ; este cambio de postura se ha producido debido en gran medida al trabajo con prostitutas que no quieren abandonar su actividad.

El regulacionismo no quiere escuchar a ninguna prostituta que no diga lo que quieren escuchar y desprecia así muchas experiencias de sufrimiento. Pues al parecer sólo si éstas dicen lo que las regulacionistas quieren oír porque si son mujeres que manifiestan haber sido raptadas, violadas, torturadas, golpeadas y obligadas a prostituirse contra su voluntad, entonces el regulacionismo suele manifestar cierto desdén hacia estos testimonios; hace lo posible por minimizarlos.

Fue muy importante para mí conocer a activistas prostitutas fuertemente contrarias a cualquier regulación con argumentos ofrecidos desde su experiencia y que tampoco escucha el regulacionismo.

Obviamente sí, pero a todas. Deberíamos debatir también sobre el papel que juega la mega industria de la prostitución en el capitalismo global; sobre qué significa que la mercantilización de todo haya llegado plenamente al cuerpo: Mi convicción es que hoy es una institución muy distinta a la que era hace 50, o años porque es una institución con un gran poder de adaptación.

Y va a decir Marx en clave económica lo mismo que dijo Rousseau en clave política. Esto es una de las partes de lo que llamaríamos la hermenéutica de la sospecha: Y eso sucede en el siglo XIX.

Esta mujer va a decir que algo le pasa al contrato social y algo le pasa al contrato económico de Marx, que ahí se esconde algo que nunca ha sido dicho. Una democracia que tiene la apariencia de ser perfecta, una sociedad que tiene la apariencia de ser libre, pero algo ocurre cuando las mujeres no pueden votar, cuando las mujeres no tienen derecho a la educación, cuando las mujeres no tienen derecho al trabajo.

Entonces ella va a acuñar un concepto que cree que tiene la suficiente capacidad explicativa para dar cuenta de esa situación de inferioridad y de subordinación social de las mujeres; y ese concepto que va a acuñar va a ser el concepto de contrato sexual.

Por supuesto que son recursos metodológicos, por supuesto que son ficciones políticas; naturalmente, que solamente tienen capacidad explicativa para dar cuenta de las cosas que pasan. Este contrato sexual es que los varones van a establecer un pacto por el cual, a través de ese pacto van a asegurarse que las mujeres son de su propiedad.

Y quiero decirles que en el origen de los tiempos las mujeres, de verdad, empíricamente contrastable, eran propiedad de los varones. Tampoco creo que digo nada nuevo si en muchas partes del planeta seguimos diciendo que las mujeres son propiedad de los varones.

El contrato sexual tiene una característica; y esa característica yo a ustedes les pido que se pongan en el Neolítico, nos podríamos poner en el Paleolítico, nos podríamos poner en la Edad Media, pero se refiere al origen de los tiempos.

En este contrato sexual, los varones lo que van a firmar es que cada varón tiene que ser el dueño de una sola mujer. Este concepto, este pacto va a dar lugar a esto que se llama el matrimonio, a esto que se llama la familia patriarcal que, como ustedes saben y afortunadamente, ha dado unas cuantas vueltas y ha dado unos cuantos giros, y es un poco menos opresiva, digamos, o por lo menos existen otras vías.

Esto es exactamente la prostitución. La prostitución o el abolicionismo se diferencia radicalmente del prohibicionismo, las feministas no somos prohibicionistas porque seamos unas moralistas victorianas del siglo XIX. Y eso es lo que diferencia el abolicionismo del prohibicionismo.

Pues nos interesa porque no se podría entender la prostitución como un ejercicio de libertad sexual de las mujeres. La prostitución es una forma onerosa y una forma extraordinariamente dura de ganarse la vida. Para terminar, quiero mostrar que el consentimiento al que se apela como fundamento de la legitimidad de la prostitución es inicuo, tal y como señalaba Rousseau desde un punto de vista moral y desde un punto de vista político.

El contrato tiene que tener límites, y las sociedades en las que vivimos ponen límites al contrato, pese a que el liberalismo haga una exaltación de que el contrato no tiene que tener límites. Y es importantísimo que volvamos aquí a diferenciar lo que es la legalidad de lo que es la legitimidad. Muchas veces hay hechos que son considerados legales y, sin embargo, no son legítimos. Por eso yo creo que es imprescindible establecer, poner al descubierto la vinculación que hay entre prostitución y neoliberalismo.

El neoliberalismo tiene un deseo ilimitado, que es el de que todo lo que existe forme parte del mercado, que todo se pueda vender y todo se pueda comprar, incluidos los cuerpos de las mujeres.

Y probablemente éste es el principio. Yo creo que me Va a ser completamente imposible que conteste a todo. De modo que no ha habido ni una sola pregunta que haya estado desubicada, todas han ido exactamente a la cuestión. Las voy a contestar igual un poco desordenadas. Lo primero, yo quiero explicar muy brevemente, por las consecuencias que tiene, qué significa lo del abolicionismo normativo; y lo primero quiero decir que lo mismo que no hay un solo feminismo, sino que hay varios feminismos, igual que no hay un socialismo, sino que hay varias posiciones dentro del socialismo, igual que no hay un solo liberalismo, hay liberalismos, neoliberalismos, hay democracias cristianas, hay, en fin, tantas cosas, el abolicionismo es un bloque que no es completamente homogéneo, en el que hay, digamos, matices y hay matices de orden intelectual y también matices de orden instrumental y político.

Cuando yo hablo de abolicionismo normativo lo que quiero decir es que hay dos terrenos muy claros: La prostitución, como otras esclavitudes y como otros fenómenos sociales, es éticamente detestable, porque es detestable la subordinación, porque es detestable la inferioridad y porque es detestable la no libertad. Creo que tenemos que generar criterios éticos que nos permitan distinguir aquello que es adecuado y lo que no lo es, lo que es ético y lo que no lo es.

Entonces, la prostitución es un fenómeno social detestable desde el punto de vista moral; después ya vienen otras muchas discusiones. Pero la característica que tenemos en el feminismo y la característica que tiene la izquierda, y digo la izquierda en su sentido amplio, y esta es la distinción analítica fundamental que hay entre el prohibicionismo y el abolicionismo, y la característica fundamental que hay también entre la izquierda y el liberalismo, es que la izquierda y el feminismo, como todos los movimientos críticos de la modernidad, tenemos la manía de preguntarnos por las causas.

Vamos a decirlo con otras palabras: Y no hay una definición buena de qué es la política ni se pueden hacer políticas que estén orientadas a ampliar la libertad y la igualdad de los seres humanos si no hay unos criterios éticos que son incontestables. Sobre la ética no hay discusión, hay discusión sobre la política. Los derechos humanos no se pueden cuestionar, se pueden cuestionar determinadas políticas.

No es ese mi punto de vista. Por lo tanto, ahí ninguna duda. Y el segundo paso que tenemos que dar es entender por qué existe la prostitución. Y tenemos que deshacernos de esa idea loca, bajo mi punto de vista, que como una realidad ha existido históricamente siempre, tenemos que darla por inevitable. Nos podemos poner en el peor de los casos.

Suecia fue pionero, en , en aprobar una ley contra la compra de servicios sexuales. Esta normativa prohíbe pagar por el sexo y penaliza al cliente con multas de prisión y económicas. Es un modelo actualmente en expansión. Sin embargo, algunas ordenanzas municipales la prohíben y multan tanto a los clientes como a las mujeres. En Hungría la prostitución es ilegal. Ampliar foto Una prostituta en Promenade des Anglais Niza , en Eric Gaillard Reuters María R.

Madrid 21 ABR - Prostitutas con licencia; clientes clandestinos Suecia: Reducir la prostitución La revolución de las prostitutas nicaragüenses Colau quiere dejar de multar a las prostitutas.

En Europa conviven varios modelos - Legalista. Afirman que prostitución y trata no son lo mismo y abogan por perseguir la trata pero sin vincularla directamente al trabajo sexual. Otro aspecto de discordia es el concepto de oferta y demanda. Desde el abolicionismo se asegura que sin demanda masculina la oferta de prostitución no existiría. Las otras posiciones cuestionan esta afirmación. Concretamente, Marta Jiménez asegura que en nuestro sistema económico es el Capital quien mueve el mundo, no los consumidores.

Tampoco hay acuerdo sobre los beneficios de las legislaciones abolicionistas. Para regulacionistas y proderechos, todo lo que sea penalización de la actividad conduce a las mujeres a ejercer desde la clandestinidad, con la consecuente pérdida de derechos. Las abolicionistas defienden los buenos resultados obtenidos en Suecia, también por las campañas educativas y de apoyo social con las que se acompañan las medidas punitivas.

El debate no acaba aquí ni mucho menos. Desde las posiciones abolicionistas se denuncia que regularizar es legitimar la violencia, convertir al proxeneta en un empresario honorable. Hay un ejercicio de violencia en el que solo se mira el propio desfogue, placer o evitación del dolor. Laura Pedernera, investigadora feminista, también se define como abolicionista y centra sus trabajos en el perfil del cliente.

De un lado, afirma, mitificamos el placer y al mismo tiempo educamos en la castración. Por otra parte, señala que no se puede hacer la vista gorda a las mujeres empobrecidas abocadas a la prostitución y llama la atención sobre la permeabilidad de las fronteras, el consumo globalizado de prostitución a través del turismo sexual.

Las formaciones políticas tampoco tienen el debate totalmente cerrado. Podemos no ha cerrado el debate pero sí afirma que es un problema de derechos de las mujeres, condena la trata, al tiempo que aboga por combatir las causas socioeconómicas que obligan a la prostitución. Es de manual de resolución de conflictos. Laura Pedernera señala dos aspectos por los que, considera, todos los feminismos podrían apostar.

De una parte, la consideración de violencia de género a toda violencia específica generada en el entorno de la prostitución, ya que la legislación española la excluye, quedando también fuera de las estadísticas oficiales. Entre y , se calcula que fueron 31 las mujeres asesinadas durante el ejercicio de la prostitución.

Así todo, las cifras oficiales no descienden de 50 asesinatos anuales de mujeres por violencias machistas. España, Madrid - Hace un año que publiqué mi libro sobre la prostitución. Pensaba que la incomprensión entre las dos partes se debía a un debate mal planteado en el que siempre terminaban imponiéndose soluciones antifeministas. Desde mi punto de vista, hay críticas fundadas que hacerle: Esperaba que el debate posterior a la publicación de mi libro me ayudase a definir mejor mi propia posición puesto que yo misma estaba llena de dudas.

Durante los cuatro años que duró el estudio previo a la redacción del libro leí casi todo lo escrito sobre prostitución y después de la publicación, en este año, he dado charlas, conferencias, cursos; he escrito artículos, he participado en debates con todo tipo de personas relacionadas con la prostitución de una manera u otra.

Finalmente es verdad que el debate suscitado por la publicación del libro me ha ayudado a matizar algunas posiciones y a fijar otras, pero lo ha hecho al contrario de lo que esperaba y, en contra de lo que escribí antes de estudiar a fondo la cuestión, ahora pienso que el debate entre las posiciones regulacionistas y abolicionistas sí es irreductible y me temo que lo va a seguir siendo.

En cambio, por el lado regulacionista me he encontrado con que el argumento fuerte es un discurso insultante contra toda la que mantenga posturas contrarias. Gracias a la publicación de mi libro he tenido ocasión de conocer a muchas personas, hombres y mujeres, que desde lo que se conoce como abolicionismo, trabajan y militan en asociaciones que a su vez trabajan directamente con prostitutas.

Estos grupos trabajan activamente porque estas mujeres vean reconocidos sus derechos, uno de los cuales es prostituirse si esa es, por las razones que sean, su elección; aunque sí, se oponen a la regulación con argumentos razonables que todas las feministas deberíamos ser capaces de discutir. La imagen del abolicionismo como un sector del feminismo moralmente conservador, que pretende criminalizar a las prostitutas, que no habla con ellas ni las respeta, es una imagen interesadamente sesgada y que no es cierta.

Es cierto que existe este abolicionismo que no ha cambiado su discurso en décadas y hace un flaco favor a su causa cuando se empeña en seguir centrando el debate en la cuestión del consentimiento, si es o no un trabajo o si la prostitución es siempre violencia. Esas no son las cuestiones fundamentales, a mi entender. Pero lo cierto es que ni las asociaciones que trabajan con prostitutas, ni muchas investigadoras o teóricas, siguen ya por ese camino. Cualquiera que haya hablado con prostitutas sabe que la prostitución puede ser elegida entre otras opciones; que dicha elección no siempre es producto de la violencia ni se mantiene con violencia, y que algunas personas que se dedican a dicha actividad la consideran su trabajo.

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La prostitución de mujeres: La oferta sexual es sutil, apenas una leyenda: Aquí sí que existe una discusión. Fue muy importante para mí conocer a activistas prostitutas fuertemente contrarias a cualquier regulación con argumentos ofrecidos desde su experiencia y que tampoco escucha el regulacionismo. Este tema es importante, pero no beneficia solamente a ellos, beneficia también al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional. Nosotras no somos tan 'cultas' pero somos sabias y nos preocupa ser rigurosas, nosotras no somos todas blancas, sino somos diversas. La Campaña Abolicionista sostiene -como he señalado- que la prostitución no puede ser considerada trabajo y que legalizarla no protege a las mujeres que ejercen prostitutas abolicionistas prostitutas e prostitución ya que: Por otra parte, señala que no se puede hacer la vista gorda a las mujeres empobrecidas abocadas a la prostitución y llama la atención sobre la permeabilidad de las fronteras, el consumo globalizado de prostitución a través del turismo sexual. Hetaira, Genera, Aprosex, la plataforma Putas Indignadas, entre otras muchas. Pero la prostitutas abolicionistas prostitutas e que tenemos en el feminismo y la característica que tiene la izquierda, y digo la izquierda en su sentido amplio, y esta es la distinción analítica fundamental que hay entre el prohibicionismo y el abolicionismo, y la característica fundamental que hay también entre la izquierda y el liberalismo, es que la izquierda y el feminismo, como todos los movimientos críticos de prostitutas abolicionistas prostitutas e modernidad, tenemos la manía de preguntarnos por las causas. Notas 1 Ver, por ejemplo, M ackinnonO verallPateman Desde las posiciones abolicionistas se denuncia que regularizar es legitimar la violencia, convertir al proxeneta en un empresario honorable. Contributions of Feminist Anthropology to the que significa piruja multa clientes prostitutas debate on prostitution Abstract The issue of prostitution involves a series of debates over whether it should be regulated as sex work, prohibited and penalized, or abolished.

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